HAY MÁS DIGITALIZACIÓN, PERO EN CONECTIVIDAD AÚN FALTA MUCHO EN AMÉRICA LATINA

Un informe de Telefónica Movistar sobre en América latina reveló que la pandemia actuó como un acelerador de los tiempos en los procesos de digitalización de todos los sectores sociales, aunque alertó por las persistentes brechas en la conectividad, donde un tercio de la población todavía no utiliza internet, especialmente en zonas rurales y alejadas de los centros urbanos.

El reporte titulado “Informe de Sociedad Digital (ISD) 2020-2021 para Latinoamérica” es un estudio que analiza el desarrollo del ecosistema digital en los países de la región durante la pandemia y remarca los desafíos que se enfrentan para continuar profundizando esa transformación.

El análisis fue presentado el peruano José Juan Haro, director de Asuntos Públicos y Negocio Mayorista de Telefónica Hispam, durante un encuentro realizado en el auditorio de la Fundación Telefónica Movistar, donde también estuvieron Agustina Catone, anfitriona y directora de Negocio Responsable y Ética Corporativa Hispam y Gustavo Blanco García Ordás, gerente de la entidad.

El ISD, el primero que se realiza, indicó asimismo que unas 23 millones de personas teletrabajaron en la región en pandemia, de los cuales el 84% se manifestó satisfecho con haber podido continuar con su labor profesional desde su casa. “Para lograrlo, la conectividad fue determinante como factor de inclusión y automatización del trabajo”, recalcó. Sin embargo, se destacó también que América Latina todavía se encuentra en una posición intermedia, por encima de África y Asia, con 1 de cada 3 habitantes sin uso de internet.

A pesar que Telefónica reportó un incremento del 60% en el tráfico de datos móviles y de 47% en las redes fijas, la imagen inicial que devuelve el ISD es la de una región que fue “intensamente afectada” por la pandemia en términos tecnológicos, y sobre la “necesidad irreversible” de profundizar el camino hacia la digitalización, para achicar las barreras de acceso, reduciendo las desigualdades sociales y económicas y promoviendo los procesos de transformación.

José Juan Haro aseguró que los datos recolectados ayudan a ratificar intuiciones naturales y detectó las tres principales conclusiones del trabajo, encargado a una consultora especializada. “En primera lugar hay una enorme heterogeneidad en la región, e incluso dentro de los países de América Latina, con realidades bien distintas, con grandes centros urbanos como Buenos Aires, Lima y Bogotá, donde hay servicios y la demanda gestiona una evolución constante de la tecnología desde el cobre, al ADSL, la fibra óptica, el 3G, 4G y 5G. Pero coexiste con la Latinoamérica de los postergados, la rural, con menor densidad, donde los servicios no evolucionan a la misma velocidad, con anchos de banda disponibles menores y mayores retos para desplegar redes”, evaluó.

En segunda instancia remarcó la importancia de la conectividad, que según estimó Telefónica, para 2023 llegará a 1.000 millones de dispositivos conectados en el sur del continente. “Los países que mejor rankean son los que han generado las posibilidades para una expansión de la conectividad lo más democrática y extensa posible de los servicios, tanto fijos como móviles”, detalló.

Y en tercer lugar Haro identificó la capacidad de poder utilizar esa conectividad para habilitar la vida digital. “No basta con tener conectividad, es necesaria, pero no suficiente”, ya que hay países donde hay accesos a internet, pero no todos se conectan o lo utilizan de una manera productiva. “Ahí entramos al espacio de la relevancia de los contenidos, de las habilidades digitales y las brechas de usos, que no se solucionan con mera conectividad, como la brecha de género o etérea”, explicó.

En ese sentido, el abogado con 19 años de experiencia en el Grupo Telefónica resaltó que durante la pandemia la mayoría de los adultos mayores no lograron conectarse fácilmente con sus familiares a través de videollamadas y que necesitaron de capacitaciones. “Este ejemplo permite darnos cuenta que la conectividad es una cosa, y lo que viene por encima, el fenómeno humano, es lo verdaderamente importante”, señaló Haro.

En cuanto a la Argentina en particular, el estudio reflejó que en plena pandemia la penetración de la telefonía móvil en 2020 fue de 120,2 líneas por cada 100 habitantes, mientras que para la misma cantidad de personas la banda ancha fija llegó a 21 accesos y la televisión por suscripción a 21,2. Asimismo, en el cuarto trimestre de 2020 el 90% de los hogares argentinos contaban con acceso a internet, un 7,1% más que en 2019.

Además, el ISD reveló que en el primer año del covid-19 la facturación del comercio electrónico en el país creció un 124%, con un crecimiento de 1,3 millones de compradores online más frente al año anterior, hasta alcanzar los 20 millones de compradores nacionales. En tanto, a finales de 2020, el 72,5% de los usuarios de internet entre 16 y 64 años compraron algún producto online.

Ante la consulta de Ámbito, el directivo aprovechó para aclarar la postura del sector frente al Decreto de Necesidad y Urgencia N° 690/2020, que declaró “servicio público” con control de precios a los Servicios de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y el acceso a las redes de telecomunicaciones, y que fue congelado por un amparo judicial presentado por las compañías.

“El conjunto de presentaciones realizadas ante la Justicia por los operadores es un debate que se ha llevado de un modo alturado. Como industria, y no es una posición de Telefónica, no creemos que el mejor entorno para promover inversiones en telecomunicación sea la regulación de precios”, señaló, y agregó que en el sector “creemos que mejor entorno que genera incentivos para la inversión es uno competitivo de precios libres, como existieron siempre en la Argentina, al menos en el ámbito de la telefonía móvil hasta la emisión del DNU 690”.

Con el freno al DNU, ahora el Gobierno planteó una mesa de negociación, pero exigió a las telcos que desjudicialicen el conflicto, para alcanzar un acuerdo. En este sentido, Haro se mostró dispuesto al diálogo. “Si el Gobierno de cualquier país, y la Argentina no es la excepción, invita a una conversación que pueda ayudar resolver desavenencias vamos a ser los primeros en sentarnos y en persistir en hacer todo lo posible para llegar a un entendimiento que sea posible”, sostuvo, y agregó que lo que buscan es un mercado en competencia con precios libres, como ocurre en otros países.

Fuente: ambito.com

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