ENTENDER EL CONSUMO PARA ANALIZAR LA BRECHA DIGITAL

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El consumo digital también puede variar según se habite un lugar muy densamente poblado o no, ergo, existe una nueva tipificación de la brecha digital que dice que, a iguales condiciones económicas y de acceso, en una gran ciudad y en un pueblito, se navega diferente. ¿Esto implica que hay una nueva forma de brecha digital? Así es y fueron los investigadores del Instituto IMDEA Networks, de Francia, quienes levantaron primero la mano.


Diferente, sí, pero ¿cuánto? Y la respuesta es, quizá, uno de los mayores hallazgos que ofreció Marco Fiore, research associate professor de IMDEA Networks  y uno de los responsables del trabajo, al estimar que “un habitante de una ciudad de un millón de habitantes genera, de media, alrededor del doble de tráfico de datos móviles que una persona en una ciudad de 10.000 habitantes”.


El trabajo, titulado «Brecha digital de segundo nivel: un estudio longitudinal del desequilibrio de adquisición de tráfico móvil en Francia», y realizado por Fiore junto a Sachit Mishra y Zbigniew Smoreda, exhibió la diferencia de interacción y consumo de servicios digitales a través de dispositivos móviles, según la zona geográfica, para reflejar que el volumen de la urbanización lo impacta de lleno y advierte que los habitantes de las urbes tienden a tener más consumos que sus vecinos rurales o ciudades de menor porte. Pero lo interesante del abordaje que -a priori– no sorprendería demasiado, fue que cuantificó ese consumo.


«Demostramos empíricamente un desequilibrio no despreciable y creciente en el consumo de tráfico móvil per cápita en los municipios de Francia. El hallazgo plantea preguntas interesantes sobre la presencia potencial y las tendencias de formas encubiertas de brechas digitales de segundo nivel en los países desarrollados», dice entre sus conclusiones y señala que la disponibilidad de banda ancha móvil o los indicadores socioeconómicos “no explican la brecha, lo que nos permite especular que puede reflejar una inclinación natural más fuerte (que se ha reforzado en los últimos años) de los habitantes de las ciudades más grandes para depender y beneficiarse de los servicios móviles”.


“Uno podría esperar que la expansión de la conectividad de banda ancha móvil 4G a las regiones menos urbanizadas hubiera ayudado a cerrar la brecha, pero nuestros datos muestran lo contrario”, subraya este trabajo realizado en Francia y que pone en alerta a muchos de los enfoques y estrategias conservadoras sobre la posibilidad de equiparar la posibilidad de acceder a Internet.


“Exploramos múltiples posibles factores, como los ingresos, la educación o la edad de las personas que residen en ciudades grandes y pequeñas de Francia, pero ninguno es suficiente para explicar la diferencia que observamos», dijo Fiore y admitió que en la investigación también se analizó el consumo de servicios como Twitter, Instagram o Tik-Tok, en los que también encontraron la disparidad advertida para el que, por cuestiones de escala y densidad, tuvieron que recurrir a plataformas de procesamiento de grandes volúmenes de datos, como big data.


A este abordaje, en Francia, se lo consideró como la segunda brecha digital, en el que se admite que «se necesitan más estudios sobre el fenómeno» por ejemplo, para hacer un análisis de campo más exhaustivo o sobre la demostración final de sus causas fundamentales; y se lo puede consultar aquí.


Sin embargo, en territorios en los que las brechas se multiplican, esta nueva tipificación podría enumerarse tercera, detrás de la capilaridad de la red y de la calidad del acceso. O cuarto, quinto, o más, detrás de otros inhibidores, pues la asequibilidad a los dispositivos, la alfabetización real y hasta la cuestión de género, también resultan cruciales. Inclusive, ¿sería posible comparar el consumo de dos poblaciones con alfabetizaciones digitales idénticas, pero densidades poblacionales disímiles, a fin de identificar con claridad si la variación del uso tiene que ver con gustos y costumbres, o sencillamente, con capacidades? No parece traspolable, pues todos los elementos condicionan y sesgan la muestra pero, sobre todo, surcan abismos.


Fuente: Telesemana.com

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